19 de noviembre de 2009

Día 02. Kyoto. De templo en templo...

30 de octubre de 2009

Comienza mi primer día de turismo. Va a ser el primero de varios días dedicados a visitar templos, templos y más templos. Que para eso estoy en Kyoto.
A las 07:30 salgo del albergue, y el primer problema con el que me encuentro es: ¿cómo llego hasta el primer templo? En autobús, en metro, en tren...? Después de andar calle arriba calle abajo busacndo algún tipo de información, decido entrar en un bar a preguntar. Yo con mi plano en la mano, y una foto del primer templo al que quiero ir. Y el chico del mostrador, después de intentar explicarme algo varias veces, y ver mi cara de... ¿comooorl? decide abandonar el bar y acompañarme hasta la parada de tren que me lleva directo a la zona de templos. Y digo abandonar el bar porque a pesar de ser el único trabajador en esos momentos, y de haber un par de clientes en el interior, me acompañó hasta la estación dejando que el bar se autogestionara él solico. ¿A que mola?

Kinkaku-ji (Templo dorado)



Este templo (originalmente llamado Templo del jardín de los ciervos) fue construido originalmente en 1397 como villa de descanso del shōgun Ashikaga Yoshimitsu. Su hijo transformó el edificio en un templo Zen de la secta Rinzai. El templo se quemó varias veces durante la guerra Ōnin. La peculiaridad, a parte de la belleza de los terrenos que lo rodean, es que las dos últimas plantas del edificio están recubiertas de hojas de oro puro.

Ryoan-ji



Este templo guarda en su interior uno de los jardines secos (karesansui)más famosos de todo Japón. Contiene 15 rocas dispuestas de manera que no se pueden visualizar todas a la vez. En el 2002, unos científicos utilizaron ordenadores para buscar formas usando la disposición de las zonas vacías del jardín en vez de la disposición de las piedras, encontrando el patrón de un árbol escondido dentro de la estructura del jardín. Dicen que por eso es tan placentero presenciar el jardín, nuestro subconsiciente capta el patrón del árbol sin que lo notemos (muy interesante visitar el enlace).

Ninna-ji
Es un recinto gigantesco con multitud de subtemplos...





Una vez pasada la mañana visitando estos templos en la zona Nor-Oeste, cojo de nuevo el tren para moverme hacia la zona Oeste de Kyoto, conocida como Arashiyama. La estación está muy animada, con puestos de comida, tiendas de recuerdos... y la calle que sale de la estación en dirección a los templos, muy concurrida de gente, plagada de tiendas de souvenirs, restaurantes... muy agradable. (Suena irónico pero no, es verdad que se estaba muy bien).

Nota: Ni que decir tiene, que el 90% de los templos cobraban entrada. Una media de 500 yenes (unos 4 €) por templo. Por lo que gran parte de mi presupuesto iba dedicado al matenimiento de los susodichos...

Tenryu-ji

Fuente donde los japoneses se divierten arrojando monedicas a las
ranas... seguro que después, la vida les sonríe mucho más...






En este templo tuve la grata sorpresa de verme asaltado por un grupo de japonesitas, para hacerles una foto en grupo. Tras lo cual, me tocó posar junto a ellas varias veces para dejar constancia de la presencia occidental por aquellos lares... todas muy majas, pero un poco histéricas, no paraban de reirse y dar saltitos...

Da ahí, caminando hacia el siguiente templo. El sendero te lleva a través de un bosque de bambú, bastante impresionante. Plagado de mosquitos, que se percataron de mi generosidad por compartir mi sangre con ellos, y de lo cual dieron buena cuenta...





Una vez me despedí de mis nuevos amigos a base de "palmaditas" en la espalda, llegué a uno de los templos que más me han gustado de todo Japón, a pesar de que en la red no lo ponen como muy interesante...

Nison-in


Templo budista cuyo nombre deriva de las dos imágemes principales que hay en su interior. Tiene un jardín en el interiormuy bonito y relajante, con una fuente de bambú cuyo caño, cuando se llena de agua, cae golpeando una roca de manera rítmica, lo cual hace que puedas estar ahí sentado observando el jardín y escuchando el ruido del agua y del bambú ratos y ratos...




Aquí el jardín...


Típica fuentecilla a la entrada de los templos, para lavarte las
manos y purificarte...



Transportín (si, como el de los perros, pero a lo lujoso) donde las
geishas se introducían para ir hasta el lugar de encuentro.
No me acuerdo de su nombre, ya lo buscaré...


Cementerio japonés, optimizando al máximo el espacio disponible
para los no vivos...


El último templo del día fue Guio-ji, un recinto bastante pequeño donde la peculiaridad es que todo estaba cubierto de musgo...





Bueno, ya está bien de templos por hoy... menudo empacho!
De camino a la estación, decido entrar a comer en un restaurante muy pequeño. Mi primera comida japonesa. Después de pedir algo de la carta (sin saber lo que pedía), me traen un cuenco con caldo, fideos, y un tipo de cebolla muy picante y varios cuenquitos con varias especias... muy rico, aunque me costó un poco saber cómo se comía (la camarera tuvo que venir a explicarme como mezclar los ingredientes, me vió cara de perdido jeje)

Una vez en la ciudad de nuevo, decido ir a visitar el Nishiki food market, llamado "la cocina de Kyoto", mercadillo donde puede encontrar casi cualquier cosa. Desde comida (la mayoría de las cosas expuestas no sabía qué eran), utensilios de cocina, ropa, souvenirs,... hasta varios templos (si, más aún...) dentro del mismo mercado.








Una vez explorado en profundidad el mercado, es hora de irse hacia el albergue. Ha sido un día bastante cansado, donde el desfase horario ha pasado factura. Antes de cenar, decido visitar un onsen público que está muy cerca del albergue. Básicamente es como una piscina municipal, separado por sexos, donde hay varios baños termales a diferentes temperaturas, desde el agua caliente, pasando por el agua muy caliente, hasta la que está casi a la misma temperatura que la superficie del Sol... junto a varios baños con agua templada, fría y congelada (con hielo), todo sazonado con saunas de vapor, saunas de sal... una experiencia muy agradable. La diferencia es que allí todo el mundo va en bolas de un lado para otro. Resulta curioso ver a un occidental (entiéndase yo) en bolas junto a otros 20 japos en bolas saltando de piscina en piscina...(no tengo fotos, básicamente porque no tenía sitio donde guardar la cámara...) y al final del baño, decidí darme un masaje, que me dejó nuevo para comenzar el día siguiente con energías renovadas...

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